¿Cuantos son los fidei donum de España e Italia en Latinoamérica?

Un interesante documento publicado en la página del CELAM : http://www.celam.org/documentos_celam/doc_15.doc

Aquí reporto el texto por si lo van a borrar del CELAM

LOS SACERDOTES “FIDEI DONUM” EN LA ÉPOCA DE LA GLOBALIZACIÓN, DE LA INTERDEPENDENCIA Y DE
LA UNIVERSALIZACIÓN

de Mons. Paolo Mietto 1

1. El mandato de Jesucristo: Vayan y hagan discípulos a todos los pueblos” (Mt 28,19), ha sido obedecido con parresía desde los tiempos apostólicos y sigue siendo hoy llevado adelante con entusiasmo por los sucesores de los Apóstoles y por los primeros colaboradores de ellos como son los presbíteros. ¿Cómo no reavivar este mandato hoy, en vísperas de la VCG que nos llama todos a ser Discípulos y misioneros de Jesucristo para que nuestros pueblos en Él tengan vida?

2. En los últimos siglos de la historia de la Iglesia, hasta 50 años hace, parecía que sólo los religiosos estaban llamados a dejar su tierra para ir a hacer discípulos a todos los pueblos. En efecto la evangelización en nuestro continente se realizó principalmente por medio de misioneros franciscanos, dominicos, mercedarios, jesuitas, etc.

I. El Inicio

3. El Papa Pio XII un 21 de abril del año 1957, escribió la famosa encíclica “Fidei Donum”, Encíclica sobre las misiones, especialmente en África con la que, entre otros aspectos y exhortaciones,

1. en primer lugar motiva de manera luminosa la misión como exigencia que tenemos los cristianos de mostrar el agradecimiento al Señor por el don de la fe recibida,

2. en segundo lugar corresponsabiliza a los Obispos (Nº.11) como sucesores de los Apóstoles y como pastores de la Iglesia Universal a preocuparse de las iglesias de África, y añade: “El soplo misionero, al animar el conjunto de vuestras diócesis, será para vosotros una prenda de renovación espiritual” (Nº 15).

3. en tercer lugar, para animar a los obispos, indica el ejemplo de “algunos obispos que autorizan a algunos de sus sacerdotes, aun a costa de sacrificios, a partir para ponerse, durante un tiempo limitado, al servicio de los Ordinarios de África” (Nº 17) y exhorta vivamente a enviar misioneros (sacerdotes diocesanos, religiosos y laicos).

4. Diez y ocho meses después, el anciano Papa entregaba su bella alma a Dios y le sucedía Juan XXIII, quien convocó y abrió el Concilio Vaticano II. En este histórico acontecimiento eclesial el decreto sobre la Actividad misionera de la Iglesia (Ad Gentes) recogió totalmente los deseos e indicaciones de Pio XII: “Como crece cada vez más la necesidad de trabajadores en la viña del Señor y los sacerdotes diocesanos desean también ellos participar más en la evangelización del mundo, el santo Sínodo desea que los obispos, considerando la gravísima escasez de sacerdotes que impide la evangelización de muchas regiones, envíen a algunos de sus mejores sacerdotes que se ofrezcan para la obra misionera, debidamente preparados, a las diócesis que carecen de clero, para ejercer allí, al menos temporalmente, el ministerio misional con espíritu de servicio “ (38/d).

5. La gran novedad de la Fidei Donum ha sido que la obra misionera no estaba ya de cierta manera reservada a las Congregaciones Misioneras o a los institutos de vida consagrada en general, siendo que éstos, como dirá Juan Pablo II son “para la Iglesia universal, a través de su misión en una Iglesia particular”2, sino que cada Obispo con esta Encíclica ha recibido el llamado a preocuparse de la Iglesia Universal en virtud de su propio orden episcopal. El Concilio en el Decreto sobre La actividad misionera de la Iglesia (Ad Gentes) explicita claramente el fundamento de esta realidad teológica expresada ya en Lumen Gentium 23 (que en la nota 33 cita la Fidei Donum) y en Christus Dominus 6 (que también cita en la nota 7 la Encíclica Fidei Donum):“ Todos los obispos, como miembros del Cuerpo episcopal, sucesor del Colegio de los Apóstoles, han sido consagrados no sólo para una diócesis determinada , sino para la salvación de todo el mundo” (AG 38/a). Por su parte la Exhortación Apostólica post-sinodal Pastores Gregis en su numeral 65 reproduce y amplía este principio teológico, que también consta en el Código de Derecho Canónico (c. 782,2), con notable diferencia respecto al Código anterior que reservaba al Papa esta responsabilidad de la Iglesia universal y de todas las Iglesias.

Desde esta identidad y misión de los Obispos viene su autoridad y misión de enviar sacerdotes diocesanos a tierra de misiones. Estos sacerdotes empezaron a llamarse Sacerdotes “Fidei Donum”.

En víspera de la VCG es de esperar que los Obispos que se reunirán en Brasil renueven la conciencia de su corresponsabilidad a nivel mundial a fin de que cada Obispo de nuestro “Continente de la esperanza”, a partir de ese acontecimiento del Espíritu como será la VCG, sienta un nuevo empuje para ir superando la actitud de “recibir” sacerdotes “Fidei Donum”, transformándose en Iglesia que “envía” sacerdotes “Fidei Donum”

6. El decreto conciliar sobre el Ministerio y vida de los presbíteros (Presbiterorum Ordinis) recoge claramente la doctrina de la dimensión misionera de la ordenación sacerdotal, análoga a la de los obispos: “El don espiritual que recibieron los presbíteros en la ordenación los prepara no para una misión limitada y reducida, sino para una misión amplísima y universal de salvación hasta los extremos del mundo (Hech 1,8)… En efecto el sacerdocio de Cristo, del cual han sido hechos partícipes los presbíteros, se dirige a todos los pueblos y de todos los tiempos… Los presbíteros, pues, han de recordar que deben llevar en su corazón la preocupación por todas las Iglesias. Por tanto, los presbíteros de las diócesis que tienen mayor abundancia de vocaciones, si su obispo se lo pide o se lo permite, deben estar dispuestos de buena gana a ejercer su ministerio en las regiones, misiones u obras con escasez de clero” (PO 10). Este numeral se encuentra presente también en el numeral 32 de la Pastores dabo vobis de Juan Pablo II.

II. Validez, Frutos y Actitudes

7. En el año 1991, Juan Pablo II firma la Encíclica Redemptoris Missio en la que leemos: “En la Encíclica Fidei Donum, Pío XII, con intuición profética, alentó a los obispos a ofrecer algunos de sus sacerdotes para un servicio temporal a las Iglesias de África, aprobando las iniciativas ya existentes al respecto. A veintecinco años de distancia, quise subrayar la gran novedad de aquel Documento, que ha hecho superar ‘la dimensión territorial del servicio sacerdotal para ponerlo a disposición de toda la Iglesia’ 3 Hoy se ven confirmadas la validez y los frutos de esta experiencia” (RM 68).

Vale la pena poner en evidencia los diferentes aspectos positivos que Juan Pablo II menciona en este numeral como fruto de la experiencia de los sacerdotes Fidei Donum.

1. En primer lugar “el vínculo de comunión entre las Iglesias”. Las que daban y las que recibían ayuda de sacerdotes (en efecto empezaron a llamarse Iglesias Hermanas; daban generosa y gozosamente acogida no sólo a sacerdotes, sino también a fieles laicos, seminaristas, familias de la otra Iglesia, etc…);

2. En segundo lugar “la valiosa aportación al crecimiento de comunidades eclesiales necesitadas mientras los presbíteros Fidei Donum encuentran en ellas frescor y vitalidad de fe”. En efecto, desde el comienzo de su Encíclica, Juan Pablo II había sintetizado todo esto en el gran lema: “La fe se fortalece dándola” (RM 2). ¿Cómo no ver en todo esto una grande oportunidad generada por la globalización, la interdependencia, la internacionalización?

8. Por otro lado la RM indica también algunos criterios y condiciones para el mejor éxito de la experiencia Fidei Donum:

1. “Enviar sacerdotes escogidos entre los mejores, idóneos y debidamente preparados para el trabajo peculiar que los espera”. La experiencia de 50 años confirma que no se deben enviar sacerdotes no integrados en su diócesis, sacerdotes con problemas de personalidad o de fe o de iglesia, etc.

2. “Deberán insertarse en el nuevo ambiente de la Iglesia que los recibe, con ánimo abierto y fraterno, y constituirán un único presbiterio con los sacerdotes del lugar, bajo la autoridad del obispo”. Cuántos problemas evitaría la fiel observancia de este principio!

III. La Experiencia En América Latina

9. Están aquí resumidos, como ejemplo, los datos correspondientes al número de sacerdotes Fidei Donum presentes en América Latina y Caribe provenientes de sólo dos países: España (datos: a diciembre 2005) e Italia (datos: a diciembre 2004) (Tabla 1.); en la tabla sucesiva están los mismos, distribuidos por país (Tabla 2. ).

Tabla 2
SACERDOTES “FIDEI DONUM” PARA AMERICA LATINA Y CARIBE

Desde ESPAÑA desde ITALIA
ARGENTINA 52 29

BOLIVIA 24 22

BRASIL 76 218

CHILE 54 07

COLOMBIA 23 05

COSTA RICA 19

CUBA 14 06

ECUADOR 56 25

EL SALVADOR 07 01

GUATEMALA 25 09

HONDURAS 18 01

MEXICO 29 04

NICARAGUA 13 02

PANAMA 09

PARAGUAY 06 05

PERÚ 121 19

PUERTO RICO 64 01

REPUBLICADOMICANA 16 04

URUGUAY 14 09

VENEZUELA 85 16

725 383

IV. Acercándonos Al 50 Aniversario De La Fidei Donum

10. En este contexto no podemos pasar por alto el hecho que también en el reciente Sínodo de los obispos sobre La Eucaristía: fuente y cumbre de la vida y de la misión de la Iglesia, estuvo presente el tema de los Presbíteros Fidei Donum; así como en una de las 50 Proposiciones presentadas por los Padres Sinodales al Santo Padre al final del Sínodo.Dice la Proposición Nº 38: “La asamblea sinodal expresa intensa gratitud, aprecio y voluntad de animar a los sacerdotes, en especial a los presbíteros Fidei Donum, ministros de la Eucaristía, que con competencia y generosa dedicación edifican la comunidad con el anuncio de la Palabra de Dios y del Pan de Vida”.

11. Con ocasión de los 50 años de la Encíclica Fidei Donum se ha organizado en Italia un congreso con el tema: Desde la fecunda memoria a la perspectiva audaz” en el mes de noviembre 2005. El congreso ha reconocido que la experiencia de los sacerdotes Fidei Donum se ha convertido y sigue convirtiéndose en un recurso muy provechoso para las Iglesias que los envían. Además ha destacado cómo en estas Iglesias se fue disponiendo un proyecto articulado y homogéneo que comprende diferentes etapas, como: Sensibilización de la comunidad cristiana – Preparación al envío/llegada – Acompañamiento durante los años de experiencia (diversificado según las diferentes situaciones de la evangelización que la Redemptoris Missio explicita en su numeral 33) – Regreso a la Iglesia de origen/despedida – Acompañamiento en esta ultima etapa.

12. Merece reproducir aquí – como óptima síntesis – las sabias indicaciones que constan en el en numeral 17 del Directorio para el ministerio pastoral de los obispos publicado en el año 2005. En el numeral 17/e se lee:”El vinculo de comunión entre las Iglesias se pone en evidencia por los sacerdotes Fidei Donum, elegidos entre aquellos idóneos y suficientemente preparados, mediante los cuales las diócesis de antigua fundación contribuyen eficazmente a la evangelización de las nuevas Iglesias y, a su vez, reciben lozanía y vitalidad de fe de aquellas jóvenes comunidades cristianas.

Cuando un clérigo idóneo (sacerdote o diácono) manifiesta el deseo de formar parte de los sacerdotes Fidei Donum, el obispo, en cuanto sea posible, no niegue el permiso, aunque esto pueda comportar sacrificios inmediatos para su diócesis, y provea a determinar sus derechos y deberes mediante una convención escrita con el Obispo del lugar de destinación. Al traslado temporal se podrá proveer sin recurrir a la excardinación, de modo que al retorno el clérigo conserve todos los derechos que le corresponderías si se hubiese quedado en la diócesis.

También los obispos de las jóvenes Iglesias de misión incrementarán el don de sacerdotes a otras zonas del país, del mismo o de otros continentes menos evangelizados o con menos personal al servicio de la Iglesia.

El Obispos estará ampliamente disponible para acoger en la propia diócesis a los sacerdotes de los países de misión que piden hospitalidad temporal por motivos de estudio o por otros motivos. En tales casos, los Obispos interesados estipularán una convención para concordar los varios sectores de la vida del presbítero. A este fin observarán las normas establecidas por la Congregación para la Evangelización de los Puebros”4.

Hoy los presbíteros no van sólo de Norte a Sur, de Este a Oeste, sino que ya se notan numerosas inversiones de caminos.

Sería útil y oportuno, por ejemplo, hacer una estadística de cuántos sacerdotes Fidei Donum han salido de Brasil, o de Colombia o de Argentina o en general de América Latina y Caribe como misioneros ad gentes hacia Asia o África o Oceanía, y comprobar cómo estas salidas han enriquecido no sólo a las Iglesias de destino, sino también las mismas Iglesias particulares de donde han salido5.

V. Hacia Adelante

13. Cuánto más un sacerdote se hace discípulo de Cristo, más se hace misionero.

En la Redemptoris Missio Juan Pablo II concluye su enseñanza expresando un deseo: “Que el espíritu de servicio aumente en el presbiterio de la Iglesias más antiguas y que sea promovido en el presbiterio de las Iglesias más jóvenes” (ReMi 68).

Las Iglesias de América Latina y el Caribe son iglesias jóvenes si miramos a la cantidad de presbíteros Fidei Donum recibidos en 500 años aun sólo desde España e Italia6.

Tiene por ende toda su legitimidad la fuerte motivación dada por S. E. El Card. Tomko en el COMLA 5 en Belo Horizonte (Brasil, 1995) (y repetida después por su sucesor el Card. Sepe): Si América Latina y Caribe tiene cerca del 50% de católicos del mundo, es su vocación ser misionera fuera de sus fronteras.

Y en efecto el lema del COMLA 6 (CAM 1) en Paraná (Argentina, 1999) ha sido: América con Cristo… sal de tu tierra”.

¿No están los sacerdotes de Latinoamérica y Caribe llamados a vivir la experiencia del Fidei Donum, como verdaderos y maduros discípulos y misioneros de Cristo en su país y afuera?

1 Nacido en Pádova (Italia) el 26 de Mayo de 1934. Ordenación sacerdotal en Viterbo: 30 de Marzo de 1963. Estudios de filosofía y teología en el Instituto filosófico-teológico “San Pedro” de los Josefinos en Viterbo. Doctor en teología moral en la Academia Alfonsiana en Roma. Su ordenación Episcopal se realizó en Roma, el 22 de Octubre de 1994. Ha sido Vicario Apostólico de Napo desde 15 de agosto de 1996 y, en la actualidad desempeña el cargo como Responsable de la Sección de Vida Consagrada en el CELAM desde 2003.

2 Discurso a los Superiores Generales, 24/XI/1978.

3 En nota hace referencia al Mensaje para la Jornada Mundial por las Misiones del año 1982.

4 Se refiere a CONGREGACIÓN PARA LA EVANGELIZACIÓN DE LOS PUEBLOS, Instrucción sobre el envío y la permanencia en el extranjero de los sacerdotes del Clero diocesano de los territorios de misión, Ciudad del Vaticano, 25 de abril del 2001.

5 Por ejemplo en Brasil, según los últimos datos del COMINA, son 1844 los misioneros y misioneras que viven y laboran fuera del Brasil, sin embargo estos datos se refieren casi sólo a religiosos y religiosas, no propiamente a sacerdotes del clero diocesano.

6 En San Salvador de Bahía, Brasil, se realizó del 29 de enero al 3 de febrero de 2006 una reunión sobre los sacerdotes Fidei Donum italianos presentes en América Latina y en el Caribe, cfr. PONTIFICIA UNIÓN MISIONAL, Omnis Terra, marzo 2006, pp. 124-130 (“De la memoria fecunda a las perspectivas valientes”, síntesis del P. Vito del Prete, PIME).

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